Sahara

Silent sun

robs the stars

of their whispers,

lapping up its encore

from the

snap frozen waves.

 

The sand wears a cold mask

so I dig my tiny feet

into the dune

until I find

a memory

of Moroccan heat.

 

A mere thousand grains

give way

and cascade into

petrified water

before joining their sisters

in anonymity.

 

I am

ankle deep in desert

its orange complexion

mixes with the silver

of the silent sun.

Gracias

Galletas alinean por la tarde

con una taza de té mente.

Se asegura que la silla opuesta de mía

estaba llena siempre.

 

Y pesa a tus invitaciones a procesiones y operas,

encontré más de la cultura en la sonrisa de tuyo,

tu delantal roso,

o aquella vez se coló una oreja de cerdo en mi sopa.

 

La amabilidad es cuidar

sobre el trivial,

como cortar un hilo flojo

de mis vaqueros.

 

De que fue en tu colección del tejido,

de los cordeles sin olvidado.

El algodón, la tela vaquera, la lana

de las cosas de tus hijos y viajeros.

 

Los tejiste,

con las manos tiernas,

en una manta para el cuarto de huéspedes.

 

Thankyou

Biscuits lined up for the afternoon

with a cup of peppermint tea.

You ensured the chair opposite mine

was always full.

 

And despite your invitations to parades and plays,

I always found more culture in your smile,

your pink apron,

or the time you snuck a pig ear into my soup.

 

Kindness is to care

about the trivial,

like snipping a loose thread

off my jeans.

 

Which went into your knitting collection

of unforgotten strings.

Cotton, denim, wool,

from the things of your children and travellers.

 

You wove them

With tender hands

Into a blanket for the guest room.

¿Cómo Estoy?

No puedo creer como rapidos estos dos meses pasados han volado. ¿Y como los han estado, pregantas? Pués, los han estado todo.

Los han estado comiendo las carnes curadas gratis, pan, normalmente rancio, y pos eso gratis, los quesos, los huevos, los jamones y las sopas de pescado chungos.

Saliendo desde Las Tapas a El Patio a Cerveceria a The Green Corner. Cada vez un nuevo corto, vino tinto, una salud sentimentaloirde.

Han estado acostado en las camas, en mi piso, en el piso de mi amiga, airbnbs, los albergue juvenile, autobuses de ALSA, con todo del peso de españa encima de mi pecho

esperando por los antibioticos funcionar,

o la ansiedad pasarse.

Preguntando ¨repetir por favor¨

El exito de comprensión, las lagrimas de la confusión, la risa cuando dije ¨los perros de dueños¨ en vez de ¨los dueños de perros¨.

Conversaciones con el dueño de la impresora a lado de mi piso, a quien tiene una pierna más corto que la otra, y por eso su bota derecha tiene el taco 10cm más alta que normal

Y cuando me cobra casí nada imprimir mi solicitud seguro de viaje.

Los han estado charlado con el dueño del café alredador la esquina y descubiendo que no todo el mundo creerá menos de mí porque no puede entenderme.

La tierra entré León y Madrid que es como un edredón de campos verdes, marrones y naranjas, y de repente, rompió de las cordilleras con la nieve está bombeado en sus venas.

Los han estado el cambia de planes.

Aprendiendo decir no.

Pintando, escribiendo, meditando.

La alegría que cada película de Netflix tiene subtitulós de español.

El aislamiento.

´Cabin fever.´

Los han estado la primera vez ví la nieve que caia

que me hizo robar las llaves de mi compañera de cuatro

corrí a la puerta

y mira la magia.

Entonces el nieve patético exterior de mi ventana que he aprendo molestar.

Y la emoción de abriendo las ventanas al brillo del sol de la tarde.

El cathedral robando la respiración cada tiempo.

Ensenañdo una niña llamar ´giraffes´, ´treasure´y ´salt and pepper´ en inglés.

Las adventuras, los hospitales, los maletendidos.

Islas de escaleras.

Los atardeceres en castillos pequeños.

No sabido donde la nieve termina y el cielo comienza.

Que hay mas colores en El yard de Neal que todo de Londres.

MI amiga mejor trayendo a la casa las cajas de pasteles caras de Selfridges.

Y los granos después

Estar la reína de monopoly

Y luego recordando los lugares de mi reino en El Underground.

Los han estado Picasso y Dali en la misma pared.

Personas están pensando que mi país es fatál.

El romance en las calles, las lámparas de las calles, los bacones con plantas como los ojos.

Los han estado preguntando ´Dónde está…´ aunque yo sé donde ir.

Cuando las personas pregunté gritan ¨venga¨¨

Y aprendo que eso no es madeducado.

Que punctualidad es un concepto abstracto.

Caminando en una historia más antiguo que he visto en mi vida.

Chocolaté con churros para una.

Descifrando la poesía española.

Cuando los comentarios del tiempo nunca han sido tan intersante.

Y abriendo un nivel nuevo en conversación: ´semi-political’

Pero solamente teniendo las palabras ´gente´, ´gobierno´ y ´país´

Y que más, como fluidez es correlaciona con pasión,

teniendo la capáz describir ´Kill Bill´escena a escena

o, cuando borracha, continua el rumor que Australíanas ponen sus llaves y moviles

en la bolsa de su canguro para mascotas.

Diciendo mierda a mi cuando nadie es allí cuando derramo algo.

Los han estado echar de menos mis seres queridos

Y les despierto para Facetime.

La locura de que estoy haciendo.

Descrubiendo que el solamente rázon que esta chica Japónes y yo nos comprendemos es español.

Bromas, crepes y nos colamos alredador edificíos con chicas Polacas.

Tapas con Italianos, Franceses, Mexicanos.

Caminas por la playa con los rusos.

La alegría de conociendo un otra Australiana.

El valor de botellas calientes de agua.

La paciencia.

El té.

 

 

O a menos estó es lo que pasa hasta ahora.

¿Cómo estoy?

I can’t believe how quickly these two months have flown by. And how has the time been, you ask? Well, it has been everything.

It has been eating complimentary cured meats, bread, often stale, hence complimentary, cheese, eggs, bacon and dodgy fish soups.

Hopping from Las Tapas to El Patio to Cerveceria to The Green Corner. Every time a new ´cortó´, ‘vino tinto’, a sloppy ‘salud’.

It has been lying in beds, in my apartment, in my friend’s apartments, airbnbs, hostels, ALSA buses, with all the weight of Spain on my chest

waiting for the antibiotics to kick in,

or the anxiety to pass.

Asking ‘repetir por favor’.

The victory of comprehension, the tears of confusion, the laughter when I said ´los perros de dueños´ instead of ´los dueños de perros´.

Conversations with the owner of the printer shop next door, who has one leg shorter than the other resulting in one of his boots having a heel that’s four inches higher than average

and when he charges almost nothing to print off my travel insurance application.

It has been chatting with the café owner around the corner and realising that not every local thinks less of me because they can’t understand me.

The stretch of land between León and Madrid that stitches itself into a quilt of green, brown and orange fields, only to be shredded apart by mountain ranges with snow pumping through their veins.

It has been plans changing.

Learning to say no.

Painting, writing, meditating.

The joy of realising that every Netflix movie has Spanish subtitles.

The isolation.

Cabin fever.

It has been the first time I saw snow falling

which compelled me to steal my room-mates keys

run out the doors

and watch the magic ensue.

Then the half-arsed snow outside my window that I have learned to resent.

And the thrill of opening the shutters to the glow of the afternoon sun.

The cathedral stealing my breath every time I pass.

Teaching a little girl how to name giraffes, treasure and salt and pepper in English.

Adventures, the string of hospital visits, of misunderstandings.

Staircase islands.

Sunsets in tiny castles.

Not knowing where the snow finishes and the sky starts.

Falling in love with ‘las cordilleras’

That there is more colour in Neal’s Yard than all of London combined.

My best friend bringing home boxes of expensive cupcakes from Selfridges.

And the break out that ensues.

Becoming the slum-lord of monopoly.

And later recognising the places I conquered on The Underground.

It has been Picasso and Dali on the same wall.

People thinking my home country is a death trap.

The romance in las calles, the lanterns, the little balconies with pot plants for eyes.

It has been asking for directions even when I know where I am going.

When the strangers I asked for directions shout back ‘venga’

and learning that it isn’t rude.

That punctuality is an abstract concept.

Walking on a history older than I have ever witnessed in my life.

Chocolate con churros for one.

Deciphering Spanish poetry.

It has been when weather remarks become interesting.

And unlocking a new level in conversation: semi-political

but having only earned the words ‘gente’, ‘gobierno’ and ‘país’.

And yet, as if fluency is correlated with passion,

being able to describe Kill Bill scene by scene

or drunkenly perpetuate the rumor that Australians leave their keys and phones

in their pet roo’s pouch.

It has been saying ‘mierda’ to myself when no one is around when I spill something.

Missing loved ones

and waking them up on Facetime.

The sheer insanity in what I am doing.

Realizing that the only reason that this Japanese girl and I can understand each other is Spanish.

‘Bromas’, crepes and sneaking around buildings with Polish girls.

Tapas with Italians, French, Mexicans.

Walks on the beach with Russians.

The joy of meeting another Australian.

The value of hot water bottles.

Patience.

Tea.

Or at least that is what has happened so far.

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